lunes, 17 de septiembre de 2007

El mito de Gardel


El mito de Gardel comienza en el momento que se incendia el avión. Petit de Murat lo expresa de la siguiente manera "La muerte, al fijarlo inamoviblemente en una imagen sonriente, feliz, entradora, clara, varonil, porteña, de una juventud arrasadora, sellaba un destino que explican sus fotografías (en los taxis de México, en los tabucos de Panamá, en los bares de Tucumán o Lima) o los afiches de sus películas siempre repetidas desde Santiago de Cuba a Tacuarembó: estaba en el pueblo y ahí se quedó. Chas de Cruz, por su parte, agrega: "Como periodista visité varias cárceles. En la débil pared interior de los roperos, en las inhóspitas celdas vi fotografías de la madre, de la esposa, o de los hijos de los penados...y un retrato con la ancha sonrisa del cantor desaparecido dice de una devoción que se perpetúa.

La vi en Villa Devoto, en la desaparecida cárcel de la calle Las Heras. En el penal de Sierra Chica. En la ciudad de Paraná y en la de la urbe cisplatina. Y la vi también en los cuarteles, en los barcos argentinos y uruguayos. Es el mito de Gardel que ayuda a vivir" (Chas de Cruz, 1966).

En su tumba de Chacarita, los homenajes se expresan en placas recordatorias, flores y cigarrillos encendidos. ¿En qué momento y por qué "Carlitos" adquiere poderes? La primera placa de agradecimiento por "favores recibidos" es de 1979. En la década siguiente los agradecimientos se multiplican. El fenómeno continua hasta hoy, y de las 276 placas colocadas en su tumba, 133 son específicamente de agradecimiento y el resto recordatorias de personas y entidades nacionales y extranjeras. Los agradecimientos son por motivos diversos: amor, salud trabajo, casa y guía espiritual.

No hay comentarios: